Emma Lopez Rubio - pediatra de confianza en Córdoba

Dra. Emma López Rubio
Pediatra gastroenteróloga en Córdoba
Especialista en digestivo y
trastornos de la conducta alimentaria

Dudas frecuentes sobre digestivo infantil

¿Es normal que mi bebé regurgite tanto después de las tomas o puede ser reflujo gastroesofágico infantil?
En los primeros meses es habitual que muchos bebés regurgiten pequeñas cantidades de leche, sobre todo si tragan aire o si la toma ha sido muy abundante. Sin embargo, si las regurgitaciones son muy frecuentes, molestas, con mal crecimiento o se acompañan de llanto intenso y rechazo de las tomas, conviene valorar si hay un reflujo gastroesofágico que requiera seguimiento específico por pediatra digestivo.

¿Cuándo debo preocuparme por los vómitos y pensar en un problema digestivo?
Los vómitos ocasionales, en el contexto de una gastroenteritis leve, suelen ser autolimitados y mejorar en uno o dos días con buena hidratación. Si los vómitos se repiten, son muy intensos, aparecen con dolor de barriga fuerte, fiebre, decaimiento, pérdida de peso o dificultad para beber, es importante consultar para valorar si es necesario estudiar mejor el aparato digestivo.

¿Qué puedo hacer si mi bebé tiene muchos gases y está muy irritable después de comer?
Los gases y la tripita hinchada son muy frecuentes en lactantes, sobre todo en las primeras semanas, y suelen mejorar con el tiempo, cambios suaves en la postura y, en algunos casos, revisando la técnica de agarre al pecho o al biberón. Si el malestar es muy intenso, el bebé llora inconsolablemente, duerme mal o parece tener dolor significativo, puede ser útil revisar el patrón de alimentación y descartar otros problemas digestivos que a veces no se detectan sin una valoración más detallada.

¿Cuándo se considera que un bebé o una niña/un niño tiene estreñimiento y qué se puede hacer en casa?
No todas las criaturas hacen caca cada día; algunas pueden estar uno o dos días sin deposición y seguir siendo normal si cuando hacen caca es blanda y sin esfuerzo. Se habla de estreñimiento infantil cuando las heces son muy duras, escasas, cuesta expulsarlas o se acompañan de dolor, y en esos casos pueden ayudar cambios en la dieta, en la hidratación y, si no mejora, una revisión más concreta del hábito intestinal.

¿Es normal estar varios días sin hacer caca o puede ser un problema de estreñimiento infantil?
En ciertas edades es posible que una niña o un niño esté varios días sin deposiciones y se mantenga bien, sin dolor ni distensión abdominal, lo que puede seguir considerándose dentro de la normalidad. Si el intervalo entre cacas se alarga mucho, la caca es muy dura, el momento de ir al baño se vive con miedo o dolor o aparecen manchitas en la ropa interior, es recomendable valorar si se trata de un estreñimiento que requiera un plan de manejo más estructurado.

¿Qué significa que haya sangre en las heces o heces muy duras y dolor al ir al baño?
La presencia de sangre roja sobre heces muy duras puede deberse a pequeñas fisuras anales provocadas por el esfuerzo, algo relativamente frecuente en el estreñimiento infantil. Si la sangre es repetida, aparece mezclada con la caca, se acompaña de dolor abdominal, diarrea, fiebre o pérdida de peso, es importante no normalizarlo y estudiar con calma qué está ocurriendo en el intestino.

¿Es normal el color de la caca de mi bebé o debo preocuparme?
El color de las heces puede variar mucho según la edad y el tipo de alimentación: tonos mostaza o verdosos son habituales en lactantes, y marrones de distintas intensidades suelen ser normales en niñas y niños mayores. En cambio, heces muy pálidas o blanquecinas, negras (sin tomar hierro) o con sangre visible son signos de alarma que conviene comentar cuanto antes para decidir si es necesario hacer alguna prueba o seguimiento más estrecho.

¿Cuándo es “normal” el dolor de tripa y cuándo puede indicar un problema digestivo más importante?
Molestias de barriga leves y pasajeras son frecuentes en la infancia, a veces relacionadas con virus, cambios de alimentación o situaciones de estrés. Si el dolor es intenso, despierta por la noche, se repite con frecuencia, limita la actividad diaria o se acompaña de otros síntomas (fiebre, vómitos, pérdida de peso, diarrea o estreñimiento persistente), suele ser buena idea analizarlo con más detalle.

¿Qué diferencia hay entre cólicos del lactante y un dolor abdominal que requiere otra valoración?
Los cólicos del lactante se caracterizan por episodios de llanto intenso en bebés sanos, sobre todo al final del día, con exploración normal y buen crecimiento. Cuando el dolor se asocia a vómitos biliosos, distensión marcada de la barriga, fiebre, mal estado general o falta de ganancia de peso, se sale del cuadro típico de cólico y puede hacer falta una valoración más específica del sistema digestivo.

Mi criatura se queja a menudo de dolor de barriga, pero las pruebas salen normales: ¿puede ser dolor abdominal funcional?
En muchas niñas y niños el dolor de barriga recurrente no se debe a una enfermedad estructural y se denomina dolor abdominal funcional, donde influyen factores intestinales y también emocionales. Aunque las pruebas básicas sean normales, un plan adaptado a cada caso (explicaciones, hábitos digestivos, manejo del estrés y, a veces, tratamientos específicos) puede marcar la diferencia.

¿Cómo saber si hay alergia o intolerancia a la leche de vaca u otros alimentos por síntomas digestivos?
Algunos síntomas digestivos como vómitos frecuentes, diarrea, dolor abdominal, sangre en heces o rechazo de las tomas pueden asociarse a alergia o intolerancia a alimentos, incluida la alergia a la proteína de leche de vaca (APLV), aunque no siempre la causa es esa. Como el diagnóstico no debe basarse solo en quitar alimentos por cuenta propia, suele ser necesario valorar la historia completa, explorar y, en ocasiones, realizar pruebas o dietas dirigidas.

¿Qué alimentos son recomendables si hay estreñimiento o diarrea frecuentes?
En el estreñimiento infantil suelen ayudar la fibra (fruta, verdura, legumbres, cereales integrales), una buena hidratación y evitar un exceso de ultraprocesados y bollería. En episodios de diarrea, en cambio, interesa ofrecer líquidos frecuentes, alimentación ligera y adecuada a la edad y ajustar poco a poco la dieta según la tolerancia, revisando el caso si las diarreas se repiten o se prolongan.

¿Cuándo conviene cambiar la leche de fórmula por problemas digestivos y quién debe indicarlo?
No siempre que hay cólicos, gases o regurgitaciones es necesario cambiar de fórmula; en muchos casos bastan ajustes en la cantidad, el ritmo de las tomas o la postura. Cuando se sospecha una alergia, una intolerancia o un problema digestivo más complejo, elegir otro tipo de fórmula (hidrolizada, extensamente hidrolizada, etc.) debería hacerse tras valorar la situación global, para escoger la opción más adecuada.

¿Qué signos digestivos indican que no conviene esperar y es mejor una valoración más detallada?
Algunas señales que requieren atención son el dolor abdominal intenso o persistente, vómitos repetidos (sobre todo verdes o con sangre), diarreas con sangre, fiebre prolongada, pérdida de peso o rechazo de la comida y la bebida. También es importante consultar cuando hay cambios llamativos en las heces (muy pálidas, negras sin tratamiento con hierro, o muy dolorosas) o un estreñimiento muy prolongado que no mejora con medidas básicas.

¿Cuándo es mejor que el dolor de barriga, el reflujo o el estreñimiento los vea un pediatra de digestivo y no solo el pediatra general?
El pediatra de cabecera suele ser la primera referencia y puede resolver una gran parte de los problemas digestivos habituales. Cuando los síntomas se mantienen en el tiempo, son muy limitantes o se repiten a pesar de las primeras medidas, es cuando suele plantearse una valoración más específica de digestivo infantil para decidir si hacen falta estudios adicionales o un plan más especializado.

¿Qué pruebas se suelen hacer en digestivo infantil para estudiar estos problemas?
Dependiendo de los síntomas, pueden solicitarse análisis de sangre y heces, ecografía abdominal u otras pruebas de imagen para ver cómo está el aparato digestivo. En algunos casos concretos, cuando se considera necesario, también se pueden indicar pruebas como endoscopia o estudios de alergia alimentaria, siempre valorando riesgos y beneficios en cada niña o niño.

Dudas frecuentes sobre enfermedad celíaca

Acabamos de recibir un diagnóstico de enfermedad celíaca: ¿por dónde empezamos?
El primer paso suele ser entender que la base del tratamiento es una alimentación sin gluten estricta y mantenida en el tiempo, lo que permite que el intestino se recupere y la niña o el niño crezca con normalidad. Al principio es habitual sentirse abrumadas por cambios en la compra, en el colegio o en cumpleaños, por lo que puede ayudar ir resolviendo dudas poco a poco y revisar el plan de alimentación y controles según vaya avanzando la adaptación.

¿Es normal seguir con molestias digestivas tras empezar la dieta sin gluten?
En algunos casos las molestias (dolor de barriga, gases, cansancio) tardan un tiempo en mejorar del todo, incluso tras retirar el gluten, porque el intestino necesita un periodo para recuperarse. Cuando los síntomas persisten más de lo esperable o aparecen signos nuevos, suele ser buen momento para comentar la situación, revisar la dieta y, si hace falta, ajustar el seguimiento o plantear estudios adicionales.

Nos han dicho que podría ser celiaquía pero las pruebas no son concluyentes, ¿qué hacemos mientras?
Hay niñas y niños con síntomas y serología o biopsias poco claras, en los que el diagnóstico definitivo puede requerir tiempo y controles periódicos. En estos casos, es importante decidir de forma razonada si mantener o no el gluten, evitar restricciones innecesarias y planificar juntos los siguientes pasos (nuevas analíticas, revisiones, etc.).

¿Cómo podemos manejar el día a día sin gluten en el colegio, el comedor y las actividades sociales?
Explicar de forma sencilla la situación al entorno escolar y familiar suele facilitar que se respeten las medidas de seguridad con la comida y se reduzca el riesgo de contaminaciones. Aun así, es normal que surjan dudas sobre fiestas, viajes, campamentos o comidas fuera de casa, y muchas veces una orientación personalizada ayuda a encontrar soluciones prácticas que encajen con la edad y el estilo de vida de cada criatura.

Nos han cambiado varias veces de leche de fórmula por gases, cólicos o reflujo, ¿es realmente necesario?
En los primeros meses se tiende a atribuir muchos síntomas digestivos (cólicos, regurgitaciones, gases) al tipo de leche, y eso puede llevar a encadenar cambios de fórmula sin un beneficio claro. Antes de seguir probando leches diferentes, suele ser útil revisar la cantidad y el ritmo de las tomas, la técnica, las posturas y la evolución del peso, para decidir de forma más calmada si el problema se relaciona con la fórmula o con otros factores.

¿Cuándo hay que sospechar alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) en bebés con problemas digestivos?
Además de los cólicos y las regurgitaciones, la APLV puede asociarse a otros signos como irritabilidad marcada, diarrea, sangre en heces, dermatitis intensa, dificultad para ganar peso o antecedentes familiares de alergias. Como estos síntomas también pueden aparecer en otras situaciones, el diagnóstico no se basa solo en cambiar de leche, sino en valorar el conjunto del cuadro y decidir, si procede, un ensayo bien dirigido con una fórmula específica.

¿Qué tipo de fórmula se suele usar en la APLV y durante cuánto tiempo?
En la APLV se suelen emplear fórmulas extensamente hidrolizadas o, en determinados casos, fórmulas de aminoácidos, siempre adaptadas a la edad y la situación clínica de cada bebé. La duración del uso y la reintroducción de proteínas lácteas se planifican de forma gradual, con controles periódicos, para comprobar la tolerancia y ajustar el calendario según la evolución.

¿Es buena idea probar “por nuestra cuenta” una leche sin lactosa o una fórmula especial?
Cambiar de leche sin una indicación clara puede dificultar la interpretación de los síntomas y hacer más complejo el diagnóstico posterior, sobre todo cuando se sospecha alergia o intolerancia. Por eso suele ser preferible decidir los cambios de fórmula dentro de un plan organizado, en el que se sepa qué se quiere observar, durante cuánto tiempo y qué pasos seguir en función de la respuesta.

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